Por el Día Mundial contra la Hepatitis se realizarán test en Cafayate, Angastaco y Cachi

VALLE CALCHAQUI 26/07/2020 Por bienvallisto
Los test rápidos se realizarán el día martes 28. Existen cinco tipos de esta enfermedad, aunque sólo dos de ellas pueden prevenirse con vacuna. En diversos efectores de Salud Pública habrá testeos, vacunación y actividades de promoción y prevención.

El Ministerio de Salud Pública insta a la población a informarse sobre las hepatitis virales, realizarse las pruebas correspondientes y, en el caso de un resultado positivo, iniciar el tratamiento y completarlo de acuerdo con la indicación del médico.

El 28 de julio es el Día Mundial contra la Hepatitis, fecha establecida para reforzar la información sobre estas enfermedades, la forma de prevenirlas y las posibilidades de tratamiento médico.

Las hepatitis virales se clasifican en cinco tipos, aunque sólo se han desarrollado vacunas contra los tipos A y B. Desde el año 2012, la vacuna contra hepatitis B se incluye en el calendario nacional de vacunación para todas las edades.

La cartera sanitaria provincial recomienda a la población hacerse el test para detección de hepatitis C y vacunarse contra la hepatitis B, especialmente en personas adultas. La vacuna contra hepatitis A es una sola dosis que se coloca al año de vida.  

Diagnóstico y prevención

Debido a la situación originada por la pandemia de COVID-19, las actividades programadas por los diferentes efectores de salud pública se harán respetando las medidas de prevención correspondientes y evitando la concentración de personas.

El martes 28, habrá testeo rápido para detección de hepatitis B en los centros de salud de los barrios capitalinos Lavalle y El Manjón. En los barrios Intersindical y San Francisco Solano, las pruebas de diagnóstico se harán el miércoles 29. Las tomas de sangre se harán en el horario de 8 a 12, por orden de llegada y el resultado se entrega en pocos minutos.

También se efectuarán testeos en los hospitales de Alto La Sierra, Santa Victoria Oeste, Cafayate, Angastaco, Coronel Moldes, Hipólito Yrigoyen, La Viña, General Mosconi y Rosario de Lerma.

El hospital de Cerrillos trabajó en terreno con agentes sanitarios y enfermeros comunitarios, con visitas domiciliarias en algunas barrios y parajes, otorgando turnos para efectuar el test a personas con criterio de riesgo, además de efectuar acciones de promoción y prevención.

En La Merced y Cachi, se realizarán actividades preventivas a través de agentes sanitarios. Con esta modalidad también trabajará el centro de salud Nº 24, ubicado en Villa San Lorenzo.

En diversas áreas operativas, las actividades de concientización y prevención se llevarán a cabo a través de medios de comunicación y redes sociales.

Prevenibles y tratables

Las hepatitis virales, también llamadas víricas, son un grupo de enfermedades infecciosas que causan daño agudo y crónico como cirrosis y cáncer de hígado. Se clasifican en hepatitis A, B, C, D y E, siendo las del tipo B y C las más severas, ya que la mayoría de las muertes son provocadas por éstas. 

Estas patologías son prevenibles y tratables. Existen vacunas y tratamientos efectivos para la hepatitis B, y más del 95% de los casos de hepatitis C pueden curarse en un plazo de tres a seis meses de terapia.

Se estima que sólo un 5% de las personas que padece hepatitis crónica sabe que tiene la infección y menos del 1% accede a tratamiento. Por ello, es de suma importancia la prevención y el diagnóstico temprano.

Hepatitis A

Se adquiere por la ingestión de alimentos o agua contaminados, o por contacto directo con una persona infectada. La gran mayoría de los pacientes se recuperan y quedan inmunes de por vida, aunque una pequeña proporción de casos pueden complicarse y ocasionar la muerte.

Son factores de riesgo para la hepatitis A, el agua no segura, la falta de higiene o la higiene inadecuada de manos, relaciones sexuales sin protección, e inyección de drogas.

Para este tipo de hepatitis existe vacuna, que se coloca al año de vida en una dosis única.  

Hepatitis B

Este tipo es el más grave y puede dar lugar a un cuadro agudo, como a una enfermedad crónica. La transmisión más habitual es de madre a hijo durante el parto y a través del contacto con sangre u otros líquidos corporales infectados.

También se da el contagio por vía sexual, sobre todo en varones que no han recibido la vacuna y mantienen relaciones con otros varones, y en individuos heterosexuales que se relacionan con varias personas.  

Otra vía de transmisión del virus puede ser la realización de tatuajes no segura, o por el uso de objetos contaminados con sangre infectada, como máquinas de afeitar. El virus de la hepatitis B puede sobrevivir fuera del organismo hasta siete días.

La enfermedad puede ocasionar la muerte, principalmente por cirrosis o cáncer de hígado. Se puede prevenir con vacuna, incluida en el calendario nacional de inmunizaciones.

En una pequeña proporción, la hepatitis B puede ocasionar insuficiencia hepática aguda, potencialmente mortal. En algunos casos, puede causar infección hepática crónica y cirrosis o cáncer hepático.

Se estima que una de cada 100 personas infectadas con hepatitis B también han contraído el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), lo que se denomina coinfección. En cambio, la prevalencia mundial de hepatitis B entre personas VIH positivas, es superior al 7%. Por ello, todas las personas detectadas con VIH deben tener la vacuna contra la hepatitis B y recibir el tratamiento correspondiente.  

Hepatitis C

Esta enfermedad puede ser aguda o crónica. La gravedad varía entre una dolencia leve, que dura algunas semanas, y una enfermedad grave, de por vida.

Este tipo de hepatitis es una causa importante de cirrosis y cáncer hepático. El virus se transmite a través de la sangre, al compartir jeringas, por prácticas sanitarias poco seguras, transfusión de productos sanguíneos sin analizar o prácticas sexuales sin protección.

La enfermedad no se transmite a través de la leche materna, alimentos o agua, ni por contacto ocasional con una persona infectada, como abrazos, besos o compartir comidas o bebidas.

Hasta el momento no se ha desarrollado una vacuna para la hepatitis C, aunque existen fármacos antivíricos que pueden curar más del 95% de los casos de infección por este virus.

El diagnóstico temprano es muy importante, ya que la enfermedad puede no presentar síntomas durante mucho tiempo y la persona infectada puede transmitir el virus a otras. Se recomienda efectuarse las pruebas de diagnóstico a personas que puedan estar expuestas a mayor riesgo, como consumidores de drogas inyectables y no inyectables, residentes en establecimientos carcelarios, hijos de madres infectadas, parejas de personas infectadas, personas con VIH, con tatuajes o perforaciones ornamentales.

Para este tipo de hepatitis no hay vacuna. La prevención más eficaz consiste en reducir el riesgo de exposición al virus.

Hepatitis D

La infección con el virus de la hepatitis D sólo ocurre como coinfección con hepatitis B o sobreinfección, aunque esta es la forma más grave de hepatitis vírica crónica, dada su progresión más rápida hacia el carcinoma hepatocelular.

Los modos de transmisión más habituales del virus de la hepatitis D son de madre a hijo durante el parto y el contacto con sangre u otros líquidos corporales infectados, que puede producirse en una relación sexual o inyección de drogas con jeringas compartidas.

La infección por el virus de la hepatitis D puede prevenirse mediante la vacunación contra la hepatitis B.

Hepatitis E

Se transmite por la vía fecal-oral, principalmente a través de agua contaminada. La infección puede desaparecer en seis semanas, pero en otros casos evoluciona hacia una insuficiencia hepática aguda, que puede ser mortal.

Hasta el momento no existe vacuna autorizada contra la hepatitis E. La prevención consiste en mantenimiento de hábitos higiénicos y el no consumo de agua o hielo que no se tenga la seguridad de que estén libres de contaminación. 

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